Guantánamo: la colonia americana de la tortura

La Cárcel Militar de Guantánamo no es una prisión, es un campo de torturas. Es la versión moderna de los campos de concentración nazis de la segunda guerra mundial. Son la versión en tierras americanas de Treblinka, Auschwitz y Dachau entre otros centros de tortura, de desaparición y genocidio. Son la versión estadounidense de Villa Grimaldi, de Tejas Verdes en Chile, de la Escuela de Mecánica de la Armada en Argentina. Son la expresión que las autoridades estadounidenses ignoran los derechos humanos que dicen defender. Son el ejemplo patente que Estados Unidos es el mayor violador de derechos humanos en el mundo…

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Introducción a la historia

Desde que se independizara de España, la vida política de Cuba había estado condicionada por la relación que mantenía con Estados Unidos. Hasta 1933, en la Constitución Cubana existía una cláusula, conocida como la ‘Enmienda Platt’, que permitía la intervención norteamericana en la isla, “para proteger la vida, la libertad y los bienes’ de los ciudadanos de ese país, residentes en Cuba.

La Estación Naval en la Bahía de Guantánamo se estableció en 1898, cuando Estados Unidos obtuvo el control de Cuba por parte de España al término de la Guerra hispano-estadounidense, siguiendo con la invasión de la Bahía de Guantánamo en 1898. El gobierno de Estados Unidos obtuvo una concesión perpetua que comenzó el 23 de febrero de 1903, otorgada por Tomás Estrada Palma, primer presidente de la República de Cuba. El 1 de julio de 1904 entró en vigor el acuerdo por el que Cuba arriendaba a perpetuidad la base a Estados Unidos.

El recién formado protectorado estadounidense incorporó la Enmienda Platt en la Constitución cubana. El tratado cubano-estadounidense establecía, entre otras cosas, que Estados Unidos tendría completo control y jurisdicción sobre la bahía de Guantánamo, con propósitos de operar estaciones navales y de embarque, mientras que reconocía que la República de Cuba mantenía su soberanía. Cuba rechaza actualmente el acuerdo alegando que fue firmado bajo amenaza de una nueva invasión estadounidense.

A pesar de las denuncias realizadas por el Gobierno de Fidel Castro desde su llegada al poder en 1959, la ONU no ha hecho más que referencias genéricas al tema en resoluciones en las que se prohíbe la utilización de bases militares en territorios coloniales.

Durante los años 60, se produjeron una serie de incidentes entre las autoridades cubanas y los mandos de la base de Guantánamo. En 1961, un obrero cubano murió por golpes de personal de la base, al igual que un pescador un año más tarde, mientras que dos soldados cubanos resultaron muertos en 1964 y 1966 por disparos de los guardias norteamericanos.

Las autoridades cubanas han denunciado repetidamente que las provocadoras maniobras militares realizadas por fuerzas estadounidenses en esa base, que abarca un área de 117 kilómetros cuadrados, casi 50 de ellos de tierra firme y el resto de agua y pantanos, ya han provocado daños ecológicos irreparables en el entorno. Numerosas veces se han estacionado en la base submarinos nucleares de Estados Unidos.

GUANTANAMO

De base militar a campo de concentración

A inicios de los años 90, fue George Bush senior quien utilizó la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo para concentrar a numerosos balseros haitianos que intentaban ganar las costas de Estados Unidos, ante el temor de que estuvieran infectados de sida. Organizaciones humanitarias denunciaron que vivían en una suerte de campo de concentración y un juez declaró en 1993 inconstitucional su existencia y ordenó su disolución.

En Enero del 2002 el expresidente republicano George W. Bush ordenó habilitar la cárcel para ubicar a los sospechosos de terrorismo detenidos en Afganistán y Pakistán tras los atentados del 11S. Ha albergado a un total de 783 prisioneros desde 2002 hasta 2016, lo que supone grandes costes de mantenimiento. Los norteamericanos pagan 4.085 dólares anuales por el alquiler del recinto, un dinero que Cuba se niega a aceptar porque insisten en que los militares estadounidenses deben abandonar el lugar, si bien la Casa Blanca hace oídos sordos a esta reclamación.

Se han habilitado progresivamente siete campos de detención. Tienen las características de las prisiones de máxima seguridad de Estados Unidos. Ahora quedan en funcionamiento los campos 5, 6 y 7. El Campo 5, construido en 2004, costó 16 millones de dólares y tiene capacidad para 100 internos. El Campo 6, 37 millones y en él caben 175 presos.

En el Campo 5 se encuentran los detenidos con peor comportamiento y los que no quieren tener relación con los demás detenidos. Viven en células individuales, sin acceso a ningún espacio común y se desplazan con grilletes, eso sí, “acolchados”. El departamento de Defensa enseña a periodistas de todo el mundo el Campo 6, para intentar convencer a la opinión pública mundial que los presos reciben un trato “seguro, humano, legal y transparente”. Aquí los detenidos no llevan grilletes, tienen su celda individual pero comparten un espacio común en el que pueden relacionarse y un patio al aire libre donde suelen jugar al fútbol. Del Campo 7 no se suministra ninguna información, ni siquiera sobre su ubicación, alegando motivos de seguridad. En él permanecen los 15 presos considerados más peligrosos supuestamente implicados en los atentados contra las Torres Gemelas.

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Alta seguridad

El presidente Obama prometió cerrar la prisión antes de terminar su mandato, porque “es un mancha en el estado de derecho y contraria a nuestros valores”, pero el Congreso se resistió a autorizarlo y el Departamento de Defensa se empeña en proclamar que es un lugar donde ahora se respetan los derechos humanos, aunque los detenidos no han sido acusados ni juzgados.

En Junio de 2004, Naciones Unidas les pidió a cinco expertos internacionales, encabezados por el austríaco Manfred Nowak, que visitaran los lugares de detención en Guantánamo. A partir de esta solicitud unánime de los 54 expertos de la ONU se hicieron gestiones ante Estados Unidos para que se permitiera la visita, pero esto fue denegado. Los periodistas que visitan Guantánamo tienen prohibido sacar fotografías en las que se identifiquen personas, ya sean militares o presos. Han de estar necesariamente cortadas o desenfocadas. Tampoco deben descubrirse dispositivos de seguridad, ni siquiera las cámaras de vigilancia. El material es revisado meticulosamente antes de abandonar la base y las imágenes que se consideran inapropiadas son borradas.

Según el informe internacional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) de 2007, entre las torturas aplicadas a los presos de la cárcel de alta seguridad en Cuba figuraban la asfixia por agua, golpes y patadas, confinamiento en una caja, desnudez prolongada, privación del sueño, la exposición a música alta, a temperaturas fría o a agua fría y el uso prolongado de esposas y grilletes.

Además, muchos de los prisioneros liberados han denunciado los interrogatorios, la restricción prolongada en posiciones incómodas, la humillación sexual y cultural, así como las inyecciones y alimentaciones forzadas y otras formas de maltrato físico y psicológico durante su detención.

Según Amnistía Internacional, defensores de derechos humanos de la ONU, antiguos presos y representantes de los encarcelados, los detenidos que hacen huelga de hambre son amenazados con largos periodos de aislamiento y alimentaciones forzosas. En este proceso se emplean dolorosos procedimientos de alimentación en los que tubos nasales son introducidos y retirados de forma brutal, efectuándose una alimentación excesiva como medida represiva. También se conocen casos de hemorragias como consecuencia del procedimiento, ya que las retenciones tienen lugar en camas y sillas especiales, donde los reos permanecen fuertemente atados de pies, manos, torso y frente.

Ni oír hablar de su cierre

El actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “está preparándose” para firmar una orden ejecutiva que permitirá mantener abierta la cárcel militar de Guantánamo, de manera que se revierta la directriz de su predecesor, Barack Obama.

A fines de diciembre de 2016, a pesar de la negativa del Congreso de EE.UU. de financiar el cierre de la cárcel en 2017, Obama logró transferir prisioneros de Guantánamo a terceros países. En la actualidad hay 41 reclusos.

En cambio, la orden ejecutiva escogida por el republicano revierte la cláusula de la Administración Obama. En anteriores ocasiones el jefe de la Casa Blanca se había manifestado en contra de la posibilidad de cerrar o de liberar personas de la prisión. El decreto va en detrimento de múltiples protestas y denuncias de violaciones de Derechos Humanos (DD.HH.) en el recinto penitenciario.

Fuentes: RT // HistoriayBiografía // RadioSur // IzquierdaPunto

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