Oreo, las galletas vinculadas a la extinción del orangután

Una investigación señala que los proveedores de aceite de palma de la multinacional Mondelez han destruido casi 25.000 hectáreas de hábitat del orangután en dos años. En total, 22 suministradores de la marca han acabado con 70.000 hectáreas de selva

Obra terminada Hospital 'Mariano y Luciano de la Vega' dle Munic

Consumir es un acto político, y algo tan simple como comprar una caja de galletas puede tener consecuencias nefastas. Una investigación de la organización ambientalista Greenpeace señala que los proveedores de Mondelez, el fabricante de productos alimenticios conocido por ser el responsable de las galletas Oreo, son poco amigos del medio ambiente.

El documento afirma que los suministradores de la empresa, uno de los mayores compradores de aceite de palma del mundo, han destruido en los dos últimos años casi 25.000 hectáreas de hábitat del orangután en Indonesia. La compañía utiliza este compuesto en otros de sus productos, como las barritas de chocolate Cadbury o las galletas Ritz.

Pero el problema no queda ahí. Tras analizar 22 proveedores de la multinacional, la investigación indica que, entre 2015 y 2017, estos destruyeron más de 70.000 hectáreas de selva tropical, una superficie superior a la de la ciudad de Chicago, precisamente donde se encuentra la sede de Mondelez. La empresa obtiene gran parte del aceite de palma que utiliza de Wilmar International, el mayor comerciante de este producto en el planeta.

Promesas incumplidas

Según señala Kiki Taufik, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace en el sudeste asiático, “es indignante que, a pesar de que hace diez años prometió limpiar su cadena de suministro de aceite de palma, Mondelez todavía está comerciando con destructores de los bosques”. Tal como apunta, “los proveedores de Mondelez están todavía deforestando las selvas tropicales y destruyendo el hábitat del orangután, lo que lleva a estas hermosas e inteligentes criaturas al borde de la extinción. Literalmente, están muriendo por culpa de una galleta”.

Wilmar, tras numerosas críticas, también anunció en 2014 su compromiso de “no deforestación, no destrucción de turberas y no explotación”. Sin embargo, desde Greenpeace hablan de “fracaso total” por parte de la empresa y ya señalaban en septiembre que la compañía “todavía continúa suministrándose de aceite de palma procedente de empresas que están destruyendo bosques tropicales y robando tierras de las comunidades locales”.

Explotación laboral

Los proveedores de empresas como Unilever, Nestlé, Colgate-Palmolive y Mondelez, responsables de la deforestación de la selva, ya habían sido acusados de fomentar el trabajo infantil, explotación de los trabajadores, deforestación ilegal, incendios forestales y acaparamiento de tierras en la investigación de Greenpeace publicada en septiembre y titulada La cuenta atrás. Ahora o nunca: es la hora de reformar la industria del aceite de palma. En el documento se acusaba a estas empresas de destruir una zona de selva tropical de casi el doble del tamaño de Singapur en menos de tres años.

Además, otro estudio de la Liverpool John Moores University señalaba en 2017 que, solo en Borneo, 150.000 orangutantes habían muerto como consecuencia de la deforestación de la selva y la caza entre 1999 y 2015. La cifra supone la muerte de la mitad de los individuos de esta especie en la isla en ese período.

“El director general de Mondelez International, Dirk Van de Put, se había comprometido con los consumidores a ofrecer ‘aperitivos correctamente elaborados’. Pero no hay nada correcto en una galleta o un aperitivo hechos con un producto que ha destruido la selva, matado orangutanes y aumentado la temperatura global”, ha declarado Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España. Soto ha exigido además a las empresas que “tomen medidas y cancelen sus compras de aceite de palma a Wilmar hasta que este proveedor pueda demostrar que su aceite de palma no destruye la selva tropical”.

Asimismo, Greenpeace recuerda que “la deforestación tropical produce más emisiones de gases de efecto invernadero al año que toda la Unión Europea, superando a todos los países excepto a Estados Unidos y China”.

La deforestación por aceite de palma del hábitat de los orangutanes fue polémica el pasado sábado cuando Clearcast, la comisión reguladora de los contenidos que aparecen en la televisión pública británica, decidió censurar un anuncio televisivo navideño de los supermercados Iceland en los que se criticaba precisamente la destrucción del hábitat del primate.

Fuente: ElSalto

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