Europeos esclavizados por musulmanes

Los historiadores estadounidenses han estudiado todos los aspectos de la esclavización de los africanos por parte de los europeos, pero han ignorado en gran medida la esclavitud de los europeos por parte de los africanos del Norte…

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Eligiendo a la favorita – Giulio Rosatti (1858-1917)

Introducción a la historia

En el año 711 los musulmanes del norte de África invadieron la Península Ibérica. Los musulmanes convirtieron a la Hispania romana en uno de los centros intelectuales de la cultura islámica y ocuparon parte de la península durante unos ocho siglos. Mostraron total normalidad y tolerancia hacia los cristianos y judíos que vivían en la península. Un ejemplo de esta convivencia existía en la ciudad de Córdoba donde los tres grupos religiosos y culturales vivían en armonía.

El dominio árabe se extendió hasta Europa, llevando el símbolo islámico, la Media Luna, que fue en la Edad Media el más temido rival de la Cruz de la cristiandad. Los árabes entraron en España con el pretexto de intervenir en las guerras entre los visigodos, puesto que sus sucesiones al trono eran casi siempre sangrientas, pero historia y leyenda entremezclan sus raíces. Las viejas crónicas relatan la leyenda de don Rodrigo, el último rey visigodo, enamorado perdidamente de la bella Florinda la Cava. Aquellos amores ilícitos provocaron la ira del conde Julián, padre de la doncella y gobernador de Ceuta en el Estrecho de Gibraltar, que juró vengar su honor y entregó a los moros las llaves de las puertas de España.

En siete años, los árabes conquistaron casi toda la península, a excepción de unas pequeñas zonas montañosas de la región cantábrica y pirenaica. En siete años, los árabes conquistaron casi toda la península, a excepción de unas pequeñas zonas montañosas de la región cantábrica y pirenaica. En el año 718, a tan sólo siete años desde el comienzo de la invasión árabe, se inicia la Reconquista, la guerra de los cristianos hispanos contra los invasores. La Reconquista, cuya trayectoria se confunde con la propia formación de España y del pueblo español, es indudablemente el fenómeno histórico más relevante de la Edad Media en la Península Ibérica.

Desde el principio de la invasión musulmana, los cristianos querían recobrar sus tierras y resistieron el poder musulmán. En el año 718 comienzan a formarse los principales núcleos cristianos que lucharon contra los musulmanes hasta conseguir expulsarlos en 1492. Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, acabaron la reconquista de España el 2 de enero de 1492, tomando la última ciudad bajo control musulmana, Granada, y expulsando al rey Boabdil. La tolerancia religiosa que existía hasta entonces se terminó con la expulsión de los musulmanes y judíos en 1492.

Moros en la costa

Usamos la expresión ‘hay moros en la costa’ para alertar de un posible peligro antes de realizar una acción determinada. El origen lo encontramos en las zonas costeras del mediterráneo español, un lugar azotado por los ataques de los piratas berberiscos; algo que obligaba a la población de estos lugares a estar en permanente atención para repeler los mismos. Atacaban las costas del Levante, en especial entre Valencia y Murcia, saqueando todo a su paso y destruyendo todo mediante actos vandálicos, además de tomar prisioneros para pedir rescate o venderlos como esclavos. Esto ocurría casi siempre en un pueblo costero donde las defensas eran pobres. Para esto se crearon en estas zonas torres defensivas o atalayas para divisar de lejos al enemigo moro. En el caso de que se viesen los barcos llegar se gritaba “Moros en la costa!!” y se hacia sonar una campana, tras lo cual se encendían unas hogueras para alertar del inminente peligro.

Se les denominaba moros  a las personas de religión islámica y que habitaban en la actual Marruecos, que era el lugar mas frecuente por donde empezaban los invasiones y saqueos. La palabra moro viene del latín “maurus” que eran los antiguos habitantes de la antigua provincia del imperio romano: Mauritania.

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El mercado de esclavos, 1884, Jean-Léon Gérôme.

Comercio de blancos

Desde finales del siglo XV, el Mediterráneo y sus costas ribereñas se habían convertido en un gigantesco campo de batalla. Finalizada la Reconquista, los Reyes Católicos extendieron su lucha contra el infiel al Norte de África. Bajo este permanente estado de guerra, se sucedían las incursiones musulmanas sobre las costas de todo el Mediterráneo Occidental, especialmente las españolas, que vivían bajo el miedo constante a un ataque inminente.

En este ambiente de constante enfrentamiento entre las dos grandes potencias de la época, tanto soldados como un gran número de civiles fueron capturados por ambos bandos durante los combates o en las incursiones en territorio enemigo. Desde los tiempos de la Reconquista eran frecuentes las cabalgadas o razzias de tropas musulmanas que penetraban profundamente en el interior de las zonas fronterizas de los reinos cristianos. Durante estas incursiones se destruían haciendas, se robaban cosechas y ganado, y se secuestraba a sus pobladores. Con el paso del tiempo, se estableció la costumbre de pedir un rescate económico a cambio de la libertad de los prisioneros.

Estas razzias no eran un fenómeno nuevo ya que venían produciéndose desde la Edad Media. Sin embargo, durante este periodo histórico se produjo un aumento exponencial en su extensión y virulencia. Conquistado el Reino de Granada, la frontera entre el Islam y los reinos cristianos se estableció en las costas españolas de Andalucía y Levante, separadas del Norte de África por una estrecha franja de mar Mediterráneo.

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Robert Davis, profesor de Historia de la Ohio State University, desarrolla en su libro “Christian Slaves, Muslim Masters: White Slavery in the Mediterranean, the Barbary Coast, and Italy, 1500 – 1800” (Palgrave Macmillan), una metodología única para calcular el número de cristianos blancos que fueron esclavizados a lo largo de la Costa Bereber africana, llegando a una estimación de la población de esclavos mucho mayor que cualquier estudio anterior. Sus cálculos oscilan entre 1 y 1,25 millón de cristianos europeos capturados y forzados a trabajar en el norte del África del siglo XVI al XVIII. 

El profesor Davis denomina “la otra esclavitud”, que floreció durante aproximadamente la misma época que el tráfico transatlántico de esclavos y que devastó a cientos de comunidades costeras europeas. En la mente de los blancos de hoy, la esclavitud no juega en absoluto el papel central que tiene entre los negros. Y, sin embargo, no se trató ni de un problema de corta duración ni de algo carente de importancia. La historia de la esclavitud en el Mediterráneo es, de hecho, tan siniestra como las descripciones más tendenciosas de la esclavitud americana.

La costa de Berbería, que se extiende desde Marruecos hasta la actual Libia, fue el hogar de una próspera industria del secuestro de seres humanos desde el año 1500 hasta aproximadamente el 1800. Las principales capitales esclavistas eran Salé (en Marruecos), Túnez, Argel y Trípoli, habiendo sido las armadas europeas demasiado débiles durante la mayor parte de este período para efectuar algo más que una resistencia meramente simbólica.

El tráfico trasatlántico de negros era estrictamente comercial, pero para los árabes los recuerdos de las Cruzadas y la rabia por haber sido expulsados de España en 1492 parecían ser las causantes de una campaña de secuestro de cristianos. “Fue quizás este aguijón de la venganza, frente a los amables regateos en la plaza del mercado, lo que hizo que los traficantes islámicos de esclavos fueran mucho más agresivos y en un principio mucho más prósperos que sus homólogos cristianos”, escribe el profesor Davis.

La esclavitud era una posibilidad muy real para cualquier viajante del Mediterráneo o que vivía cerca de las playas de Italia, Francia, España y Portugal, e incluso del norte de Europa, como Inglaterra e Islandia. Piratas de ciudades a lo largo de la Costa Bereber, en el norte de África, como Túnez y Argel, abordaban navíos en el Mediterráneo y en el Atlántico, así como invadían villas costeras para capturar hombres, mujeres y niños.

El impacto de esos ataques fue devastador: Francia, Inglaterra y España perdieron, cada una, miles de navíos, y amplias franjas de la costa italiana y española fueron casi completamente abandonadas por sus habitantes. En su apogeo, la destrucción y el despoblamiento de algunas áreas probablemente excedió al que los esclavistas europeos provocarían posteriormente en el interior africano.

Algunos fueron devueltos a sus familias contra pago de un rescate, otros fueron utilizados para realizar trabajos forzados en África del Norte, y los menos afortunados murieron trabajando como esclavos en las galeras. Lo que más llama la atención de las razias esclavistas contra las poblaciones europeas es su escala y alcance. Los piratas secuestraron a la mayoría de sus esclavos interceptando barcos, pero también organizaron grandes asaltos anfibios que prácticamente dejaron despobladas partes enteras de la costa italiana.

¿Por qué hay tan poco interés por la esclavitud del Mediterráneo, mientras que la erudición y la reflexión sobre la esclavitud africana nunca termina? Como explica el profesor Davis, los esclavos blancos simplemente no encajan en “la narrativa maestra del imperialismo europeo”. Los patrones de victimización requieren de la maldad del blanco y no del sufrimiento del blanco.

Fuentes: El Manifiesto // Aleteia  // La Vieja Iberia

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