Los asentamientos vikingos en América

Los viajes, descubrimientos y asentamientos vikingos en América del Norte fueron escritos por primera vez en dos sagas: la Saga de los groenlandeses escrita en 1200, y la Saga de Erik el Rojo, escrita en 1260. Se trata de relatos de autor anónimo en los que se mezclan ficción y realidad sobre hechos sucedidos dos siglos antes transmitidos oralmente, por lo que los estudiosos han tenido que recurrir a datos científicos complementarios para establecer la mayor o menor certeza de su contenido fantástico..

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Los vikingos llegaron a explorar algunas áreas del Atlántico Norte, que incluían las islas de Groenlandia y Terranova, en el extremo norte del actual Canadá, a partir del siglo X. Aunque las colonias vikingas en Groenlandia pudieron haber perdurado casi 500 años, el asentamiento al otro lado del estrecho de Davis fue de escasa entidad y efímero, además de limitarse a las islas mencionadas en el extremo septentrional de Canadá.

Actualmente se piensa que los vikingos llegaron a la isla de Terranova, basándose en los descubrimientos realizados en L’Anse aux Meadows, un pequeño asentamiento vikingo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que constituyó el primer hallazgo de un vestigio probado, dejado por los nórdicos en territorio norteamericano. También ha sido encontrado en la isla de Baffin un crisol para fundir bronce que data de alguna fecha entre los años 754 y 1367. Se han recuperado crisoles de piedra similares en Noruega.

La ensenada de las medusas

Las sagas de Vinlandia, dos textos medievales del siglo XIII, son la primera fuente escrita europea en la que se podría hacer referencia a América del Norte. Allí se mencionan cuatro regiones a las que los vikingos ponen nombre: Groenland (Tierra Verde), Helluland (Tierra de Arroyos), Markland (Tierra de Bosques) y Vinland (Tierra de Viñedos). Las sagas de Vinlandia representan la información más completa que tenemos sobre la colonización vikinga en América. Ambas obras no fueron escritas hasta al menos 200 años después de los viajes originales y los relatos son a veces contradictorios. Sin embargo los historiadores en general creen que estas fuentes contienen pruebas sustanciales de la exploración vikinga de Norteamérica. Su veracidad fue probada por el descubrimiento y la excavación del asentamiento vikingo en L’Anse aux Meadows en la isla de Terranova, Canadá.

L’Anse aux Meadows (La ensenada de las medusas) es un paraje situado en la punta septentrional de la isla de Terranova, en la provincia de Terranova y Labrador en Canadá, donde el investigador noruego Helge Ingstad y su esposa, la arqueóloga Anne Stine Ingstad, encontraron en 1960 unas elevaciones cubiertas de hierba que resultaron ser los restos de una aldea vikinga. Se trataría por tanto del primer asentamiento vikingo confirmado en Norteamérica.

El asentamiento estaba formado por al menos ocho edificios: tres viviendas, una forja, un aserradero para abastecer a un astillero y tres almacenes. También se documentaron un centenar de objetos de manufactura típicamente vikinga, entre los cuales se hallaron varios utensilios de costura, que indicaban la presencia de mujeres en el asentamiento. Estos indicios, unidos a la datación del yacimiento en torno al siglo XI,​ hacen bastante posible la idea de ser el asentamiento erigido por los vikingos en la región de Vinland descrito en las sagas nórdicas. Si no existen registros explícitos en sagas o crónicas contemporáneas fue muy posiblemente porque no sobrevivieron testigos para contarlo.

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Groenlandia

En el año 982 el marino y explorador vikingo de origen noruego Erik Thorvaldsson (950-1003), llamado Erik el Rojo debido a que había sido proscrito de Islandia por el asesinato de varias personas, navegando hacia el oeste de Islandia descubrió una enorme isla a la que llamó en idioma danés «Grønland»

Según cuentan las sagas islandesas, los vikingos de Islandia llegaron por primera vez a América por Groenlandia en 982. La colonia consistía en dos asentamientos, con una población total de entre 3000 y 5000 habitantes, y al menos 400 granjas que pueden datar de esa época han sido identificadas en el sitio por los arqueólogos. En su cúspide, la colonia vikinga en Groenlandia tuvo una diócesis en Gardar y exportaba marfil, cuerdas y productos agropecuarios.

En 1261, la población aceptó el gobierno del rey de Noruega, aunque continuó aplicando sus leyes locales. En 1380 este reino se unió al de Dinamarca. La colonia empezó a declinar en el siglo XIV y los asentamientos empezaron a ser abandonados hacia 1350. En 1378 ya no existía la diócesis de Gardar, y el último registro escrito de la colonia es un matrimonio ocurrido en 1408.

Lo más probable es que en el siglo XV ya no existieran asentamientos vikingos en América, si bien no existe una fecha plenamente establecida. Los estudios con radiocarbono ubican los últimos rastros de asentamientos hacia 1430. Se han propuesto varias teorías que podrían explicar las razones de la decadencia y desaparición de estos asentamientos. La Pequeña Edad de Hielo que ocurrió durante esta época pudo haber endurecido las condiciones de vida de las poblaciones locales y dificultar el transporte entre América y Europa. Además, el marfil de Groenlandia pudo ser sustituido en el mercado europeo por el más económico marfil procedente de África.

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La Isla de Baffin

La isla de Baffin está habitada, probablemente, desde hace varios milenios por los pueblos indígenas anteriores a los inuit. Las huellas de la primera ocupación se remontan a alrededor de 2400 a.C. y se encontraron en cabo Dorset, que da nombre a la cultura Dorset, al sudoeste de la isla.

La isla de Baffin se encuentra en el camino de una corriente de aire que fluye desde el norte durante todo el año, por lo su clima es extremadamente frío. Es un clima de inviernos muy largos, fríos y con niebla, veranos nubosos, que, además de la lejanía de la isla, han contribuido a hacerla una tierra muy inhóspita. La mayor parte de la isla de Baffin se encuentra por encima del Círculo Polar Ártico y está sujeta a la noche polar y al sol de medianoche.

La isla de Baffin fue descubierta, desde el punto de vista occidental, por el navegante inglés Martin Frobisher, aunque ya se sabían noticias de su existencia a través de las expediciones de los vikingos, que la conocían como Helluland (Tierra de Arroyos), como queda constancia en las sagas nórdicas.

En el año 2014 un equipo de científicos dirigido por la Dra. Patricia Sutherland de la Universidad de Aberdeen, Escocia, hallaron evidencia importante de la presencia vikinga en el Ártico canadiense alrededor del año 1000 dC., debido al objeto encontrado en el sitio  Paleo-Esquimal de Dorset  en la isla de Baffin, en el extremo noriental de Canadá. Se trataba de un recipiente en cuyo interior se descubrió  que contenía  fragmentos de bronce y pequeñas esférulas de vidrio. Se trataba, según los científicos, de un crisol para fundir bronce, probablemente para echarlo en pequeñas herramientas u ornamentos. Y los pueblos indígenas del norte de América del Norte no practicaban la metalurgia a altas temperaturas.

Pequeños crisoles con plan circular y bases planas o cónicas se han recuperado de los sitios medievales tempranos en las Islas Británicas incluyendo un espécimen de piedra  en Irlanda. Además el latón (aleación de cobre y zinc) es más característico y comparable con hallazgos escandinavos.

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Runas escandinavas en América

Algunos investigadores suponen que ciertos petroglifos de América del Sur se relacionan con símbolos de escritura al estilo de las runas, mencionan a los hallados, por ejemplo, en Nazca, Perú, Brasil, Paraguay, y las provincias de Tucumán y Córdoba, Argentina, de lo cual deducen un contacto entre los escandinavos y las poblaciones locales. Tales suposiciones no son aceptadas por la investigación arqueológica moderna.

También se ha considerado que otras runas encontradas en América del Norte (por ejemplo las runas de Kensington o las runas de Oklahoma) fuesen hechas supuestamente por poblaciones descendientes de los escandinavos. Los runólogos no aceptan estos hallazgos como pruebas de la colonización de Escandinavia en América, dado que contienen muchas inconsistencias en relación a la escritura rúnica. Esto los lleva a considerarlas falsificaciones.

Existe un supuesto mapa vikingo de América del Norte, conocido como el mapa de Vinland, cuya edad es tema de debate; la mayor parte de los investigadores creen que se trata de una falsificación realizada con materiales del siglo XX, pero otros consideran que fue elaborado a partir de las exploraciones vikingas.

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Genes amerindios en Islandia

Se ha encontrado en Islandia un linaje, denominado C1e, que es mitocondrial y típico de los amerindios y del este de Asia; se ha investigado a las cuatro familias que lo portan y no hay evidencias de matrimonios con extranjeros posteriores al siglo XVII. Como la isla quedó prácticamente aislada desde el siglo X, la hipótesis más factible es que estos genes correspondiesen a una mujer amerindia que fue llevada desde América por los vikingos cerca del año 1000.

Fuentes e imágenes: Wikiwand // Pinterest

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