Agrosocialismo: pensando en la Tierra

Bombardeos indiscriminados contra la población civil en cada rincón del mundo por las potencias europeas y estadounidenses y sus aliados, es lo que observamos a diario  en Irak, Siria, Libia, Gaza, Donbass..

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Guerra económica contra la revolución socialista en Latinoamérica, guerras de guerrillas que lleva acabo el  sistema capitalista  en  aquellos focos de resistencia donde  la rebeldía andaluza desarrolla políticas en favor del pueblo,  como en Marinaleda, que nos sirven como ejemplo para desarrollar el socialismo en Andalucía.

Pero una de las mayores guerras, por ser la más compleja para el capitalismo, es contra la agroecología. Saben que acabando con la revolución agroecológica acabaran con el socialismo, no hay revolución sin la agroecología, que como principal objetivo pretende asegurar la soberanía alimentaria, proteger la naturaleza y empoderar al campesinado, las  jornaleras y productores.

El sistema capitalista quiere acabar con una revolución que es aceptada por una gran mayoría de la población mundial que lucha a diario contra  este sistema pero que no está en la trinchera de la lucha por el socialismo.

Pero de igual modo está desarrollando e interiorizando una forma de conservación de los recursos naturales, de recuperación de semillas autóctonas y empoderamiento de la población rural que gracias a la práctica de la agroecología  de millones de campesinas están promoviendo en sus entornos cambios sociales y agrarios, convirtiendo sus cultivos en una lucha contra el capitalismo y una alternativa clara al neoliberalismo y su políticas que nos intentan aplicar en nuestros pueblos desde el agronegocio y los respectivos gobiernos locales, autonómicos y  estatales.

El campesinado junto a productoras y jornaleras está desarrollando mediante la agroecología los nuevos pilares para una revolución agraria más allá de la escala local  traspasando las fronteras y convirtiéndose en una alternativa real mundial a las políticas marcadas por la industria agroalimentaria.

La idea principal de la revolución  agroecología es ir más allá de las prácticas tradicionales agrícolas para desarrollar agroecosistemas que no dependan de la agroquímica, diversificar los cultivos y seguir desarrollando las tradicionales luchas campesinas contra el agronegocio y el antilatifundismo.

La agricultura tradicional basada en la agroecología  se ha  convertido en el proyecto más ambicioso para el desarrollo político, cultural y democrático de nuestros pueblos y del medio rural y en el motor  de la soberanía y seguridad alimentaria.

Incluso siendo golpeado en la actualidad fuertemente por la industria agroalimentaria  y por los nuevos predicadores de la soberanía alimentaria que entienden la agroecología como una  moda pasajera y la usan para beneficio personal faltando a unos de los mandamientos  fundamental de la agroecología que está basada en la colectividad.

Estudiosos de la materia que no conocen la idiosincrasia de cada pueblo ni su historia y que desde la ciudad intentan imponer sus teorías que nada tienen que ver con la realidad de la agricultura ni  con la vida en el medio rural   o “progres”  que ponen el énfasis sobre esta revolución para sentirse líderes en sus entornos y ponerse al frente de las reivindicaciones con la bandera de la agroecología sin saber que con sus teorías sin practicas están provocando en una gran parte de la  población rural el rechazo a la recuperación de los cultivos tradicionales e impidiendo el desarrollo y la transición democrática de la agricultura extensiva a la agricultura local y tradicional.

La lucha por el agrosocialismo va más allá de la lucha por la tierra, la agricultura tradicional o la soberanía alimentaria. A lo largo de la historia resistiendo todo tipo de presiones y amenazas han  llevando  luchas sin cuartel en el medio rural en defensa del agua frente a proyectos urbanísticos, creando bancos de semillas y espacios de intercambios  luchando contra las multinacionales que controlan el 67% de las semillas mundiales, frenando  la introducción de cultivos invasores o el monocultivo y recuperando los ecosistemas con la introducción de cultivos tradicionales y flora autóctonas.

La agroecología desarrolla una herramienta fundamental para luchar contra el capitalismo que es el contacto con la comunidad rural, la autosuficiencia, los circuitos cortos, el intercambio de semillas de productos y jornadas de convivencias del campesinado hace que se desarrollen lazos de amistad se empatice y se inicie una construcción de comunidad entre campesinas, jornaleras y productoras  que será la semilla que reguemos con la dignidad de un medio rural vivo para hacer crecer con solidaridad y humanismo  los  cultivos de la revolución agroecológica  que hará florecer el socialismo del siglo XXI .
El autor desde este artículo, Alejandro Serrato es de Arriate (Serranía de Ronda). Es sindicalista del SAT y miembro del Área de Soberanía Alimentaria del Sindicato de Obreros del Campo, también es delegado internacional por el SOC en la coordinadora europea de La Vía Campesina.

Visto en Diagonal

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