La OTAN prepara sus nuevas guerras

Después de la tradicional ‘orgía’ militar de los desfiles del 12 de octubre, el Estado español se prepara para convertirse en el principal teatro de operaciones de las mayores maniobras de la OTAN desde el fin de la Guerra Fría. La denominada Trident Juncture 2015, cuya primera fase se desarrolló entre el 3 y el 16 de octubre, movilizará en una segunda etapa, ésta de ejercicios sobre el terreno, a más de 36.000 militares de 33 países (28 de la OTAN y cinco aliados), más de 230 unidades militares, 140 aviones y 60 barcos de guerra, que se desplegarán en Italia, Portu­gal y España entre el 21 de octubre y el 6 de noviembre…

Maniobras conjuntas de los ejércitos americano y portugués, el pasado 20 de octubre en Pinheiro da Cruz, Portugal. / ALLIED JOINT FORCE COMMAND BRUNSSUM
Maniobras conjuntas de los ejércitos americano y portugués, el pasado 20 de octubre en Pinheiro da Cruz, Portugal. ‘Allied joint force command brunssum’

Por Gladys Martínez López

Se trata de un “ejercicio de alta visibilidad”, como lo califica la propia OTAN, en el que el Estado Español no sólo es el que acogerá a más militares en su territorio –20.000–, sino que aportará a los ejercicios 8.000 de ellos, además de 13 buques y 43 aviones y helicópteros, y ocho de los 16 escenarios de simulación bélica se situarán en bases y campos militares situados en diferentes puntos de Zaragoza, Albacete, Almería, Cádiz, Palma de Mallorca y Madrid.

Para Jordi Calvo, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, estas maniobras se enmarcan en “la misma estrategia de siempre de la OTAN, que es la de mantener a Estados Unidos y sus aliados como la potencia hegemónica a nivel mundial”. “Se engloban en una estrategia a largo plazo”, explica también a Diagonal, Andreas Speck, activista de la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía, que añade que uno de los objetivos es “desarrollar una capacidad de intervenir en todo el mundo en muy poco tiempo para defender los intereses de los paí­ses” de la Alianza.

De hecho, estos ejercicios en Es­paña, Italia y Portugal pretenden “adiestrar y certificar” la Fuerza de Respuesta de la OTAN 2016 (NRF, por sus siglas en inglés), una fuerza de intervención rápida creada en la Cumbre de Praga de 2002 y cuyos efectivos aumentarán de 13.000 a 40.000 después de una decisión tomada en el mes de junio por una cumbre ministerial de la Alian­za Atlántica. La decisión se tomaba en plena escalada de tensión con Rusia por la guerra de Ucrania, una situación que la OTAN ha aprovechado también para ampliar drásticamente su presencia en Europa del Este.

África como escenario

“Maniobras como ésta siempre son un tema de poder y capacidad militar, también con un mensaje a Rusia, pero no sólo. La crisis de Ucrania y la confrontación con Rusia juegan un papel, pero no es lo principal. Estas maniobras se han planificado desde hace varios años”, añade Speck. De hecho, el escenario ficticio de estos ejercicios militares es el Cuerno de África, y el conflicto representado se basa en una disputa por el agua, en un contexto de desertización y recursos decrecientes. “África es un continente muy rico en recursos aún no explotados, sobre todo minerales e hidrocarburos, y hay una competición entre China, EE UU, Europa o India para tener el control de esos recursos. Las maniobras son también un mensaje a China, que está invirtiendo mucho en África”, dice Speck.

Desde Ecologistas en Acción también consideran que el hecho de que las maniobras de la Trident Juncture 2015 se realicen en estos tres países del sur de Europa “tiene su relevancia, pues son los países de entrada energética (gasoductos) desde el norte de África, y también lugar de paso de los petroleros procedentes de Oriente Próximo, así como del llamado anillo energético europeo”.

En los últimos diez años, la OTAN, que ha marcado el suministro de recursos energéticos como una prioridad de su política de seguridad, ha focalizado una parte importante de su interés en este continente. Y, según explican desde el Centre Delàs, ha aumentado su penetración en él, desde el ejercicio a gran escala Seadfast Jaguar 06 en Cabo Verde en 2006 hasta la intervención militar en Libia, pasando por una colaboración con la Unión Afri­cana en diversos conflictos y distintas operaciones navales en el Cuerno de África, la última de ellas, Ocean Shield, todavía en marcha.

En relación al escenario planteado para estas maniobras, Speck resalta también la importancia del cambio climático como factor. “La estrategia de la organización aprobada en las últimas cumbres define los intereses y las amenazas para la OTAN, que son el acceso a los recursos, el terrorismo –aunque no lo veo como principal– y conflictos derivados del cambio climático. Pero el interés de la OTAN no es prevenir el cambio climático, sino las migraciones que se deriven de él. Esto está muy relacionado con la estrategia de la militarización de las fronteras y con la misión militar de la Unión Europea en el Mediterráneo y el Frontex”.

La guerra en 48 horas

La Trident Juncture 2015 servirá sobre todo para probar por primera vez, englobada en la Fuerza de Res­puesta, la Fuerza de Muy Alta Dispo­nibilidad (VJTF), cuya creación fue acordada por los ministros de la OTAN en febrero de 2015 y que estará formada por 5.000 militares de Tierra, con el apoyo de elementos navales, aéreos y de fuerzas especiales, y tendrá capacidad de desplegarse en 48 horas en cualquier lugar del mundo. Precisamente, será España quien liderará esta primera VJTF, que estará operativa en 2016.

Trident Juncture “es también un acto de propaganda”, dice Jordi Cal­vo, que añade que antes de que acabe la legislatura este Gobierno “está haciendo el máximo para poner a España como un excelente aliado de la OTAN y EE UU a nivel militar”. Además, con las maniobras se busca “legitimar la existencia de la opción militar y darle un impulso”, añade. Por ello quizá la OTAN ha dado relevancia a la participación de organizaciones no militares en las maniobras, como el Comité Internacional de la Cruz Roja.

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Operaciones navales, aéreas, ofensiva terrestre, desembarcos anfibios, lanzamientos paracaidistas, acciones en ambiente urbano, intervenciones en ambiente nuclear, radiológico, bacteriológico y químico, y actuación de fuerzas de operaciones especiales son algunas de las maniobras que se llevarán a cabo. Pero la presencia militar empezó hace varias semanas, y afecta a numerosos puntos del territorio, ya que se están produciendo desplazamientos masivos de vehículos, material bélico y militares desde diferentes puntos de llegada, como el puerto de Sagunto (Valencia), Bilbao, Irún o La Jonquera, principalmente hacia la base de San Gregorio (Zara­go­za), el principal teatro de operaciones.

Las maniobras también han supuesto la construcción de un nuevo campamento en la Base Aérea de Zaragoza con capacidad para 1.600 militares. Unos desplazamientos y unas maniobras que diversas organizaciones denuncian que no sólo revisten peligro para las personas, sino que también tendrán un fuerte impacto sobre el territorio y sobre espacios naturales. A esto se suma una total opacidad sobre el coste económico de este despliegue militar sin precedentes en el Estado.

“Estas políticas contribuyen a aumentar la tensión, la inseguridad y la escalada armamentística en el mundo, y nos abocan a nuevas guerras”, explica la Alternativa Antimilitarista MOC en una nota de prensa, y añade que “las maniobras Trident Juncture protegen exclusivamente a una minoría privilegiada, acrecientan el gasto militar mundial en detrimento de la inversión imprescindible en necesidades sociales y humanitarias”. De hecho, este gasto mundial ascendió en 2014 a 1,8 billones de dólares, mientras que el Estado español se dejará el próximo año más de 24.000 millones “en la preparación de la guerra y el control social”, denuncia este colectivo.

Ante esta escalada militarista, hasta el momento más de 60 grupos y organizaciones del Estado español y de Europa han lanzado un“Llamamiento a la acción contra las maniobras militares” con el lema “La guerra empieza aquí, parémosla aquí”. A las manifestaciones que han tenido lugar ya en distintas localidades afectadas por las maniobras, se ha sumado el bloqueo de un convoy militar realizado por un grupo de activistas de Antimilitaristes-MOC en el puerto de Sagunt el 16 de octubre, que acabó con seis detenidos.

En los próximos días, una serie de acciones descentralizadas tendrán lugar en diferentes ciudades, que culminarán en el #NoNatoDay (Día de No a la OTAN) el 4 de noviembre. Ese día, calificado por la OTAN como el “Día de los Visitantes Distinguidos”, se prevé la visita a Zaragoza del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, y de altos militares y burócratas de la organización, que serán recibidos por movilizaciones en la ciudad y por una cadena humana que pasará a escasos metros de donde se hospedarán.

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