La decapitación, un ritual americano de 9.000 años de antigüedad

El ritual de la decapitación en América no fue un fenómeno exclusivo de los Andes y su origen es más antiguo de lo que se pensaba. Así lo revela un estudio internacional, con participación de la Universidad de Valencia, que ha hallado en el yacimiento de Lapa do Santo en Brasil los restos óseos de una decapitación que tuvo lugar hace 9.000 años. Por la disposición de los huesos, los científicos sugieren que la escena pudo formar parte de un ritual mortuorio de un miembro del grupo…

Restos decapitados de la cueva de Lapa do Santo. / Danilo Bernardo
Restos decapitados de la cueva de Lapa do Santo. / Danilo Bernardo

Pocas costumbres amerindias impresionaron tanto a los colonizadores europeos como la amputación y la exhibición de partes del cuerpo humano, y más aún cuando se trataba de la decapitación. Aunque algunos autores aún lo discuten, la evidencia arqueológica confirma que esta práctica tiene raíces cronológicamente profundas y que el ritual de la decapitación está ampliamente aceptado de manera común entre los nativos americanos de todo el continente.

En América del Sur, la decapitación más antigua datada con claridad hasta la fecha se encontraba en la región de los Andes (yacimiento de Asia 1 en Perú) y se remontaba a unos 3.000 años. Como todos los hallazgos arqueológicos sudamericanos se habían localizado en los Andes (Inca, Nazca, Moche, Wari, Tiwanaco), se suponía que la decapitación era un fenómeno andino.

Sin embargo, los resultados de la investigación liderada por André Strauss, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania), y que cuenta con la participación de Domingo Carlos Salazar García, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Valencia, revelan un caso de 9.000 años de antigüedad en una zona diferente: el refugio de piedra de Lapa do Santo (Brasil).

Este yacimiento ha aportado pruebas de ocupación humana de hace unos 12.000 años. En el Enterramiento 26, los investigadores encontraron en 2007 fragmentos de un cuerpo humano enterrado, con un cráneo, una mandíbula, las primeras seis vértebras cervicales y dos manos.

Según el estudio, publicado en PLoS ONE, gracias al acelerador de espectrometría de masas, los expertos han podido datar los restos en una antigüedad de 9.000 años. Encontraron las manos dispuestas encima de la cara del cráneo, una hacia arriba y la otra hacia abajo, y observaron marcas en forma de V en la mandíbula y en la sexta vértebra cervical.

Representación esquemática del Enterramiento 26 de Lapa do Santo. / Gil Tokyo

Una decapitación como ritual

Aunque la perspectiva occidental ha entendido muchas veces la decapitación como una forma de violencia entre grupos y como castigo, los puntos del registro arqueológico y etnográfico ofrecen un nuevo escenario más complejo en el Nuevo Mundo.

“Los restos eran de un miembro local del grupo y no de un enemigo extranjero derrotado”, explica Salazar-García.“El análisis comparado del estroncio en el Enterramiento 26 con otros especímenes de Lapa do Santo es una parte del estudio que sugiere que los restos eran de un miembro local del grupo y no de un enemigo extranjero derrotado”, explica Salazar-García, responsable de los estudios isotópicos.

Además, la presentación de los restos ha llevado a los autores a pensar que “la escena representa probablemente una decapitación ritual y no una presa como trofeo”. Si esto es así, los restos pueden demostrar rituales mortuorios sofisticados entre los cazadores-recolectores en las Américas durante este período.

Para Strauss, “este caso ritualizado de la decapitación de Lapa do Santo testimonia la primitiva sofisticación de los rituales mortuorios entre cazadores-recolectores en las Américas. La ausencia de un elemento de castigo deja paso a considerar que se trata de una práctica que expresa una noción radical de la alteridad”.

Como aparentemente no disponían de objetos suntuosos ni de una arquitectura elaborada, los habitantes de Lapa do Santo “pudieron utilizar el cuerpo humano para cosificar y expresar sus principios cosmológicos”, declara el investigador valenciano.

Los autores creen que este puede ser el caso más antiguo de la decapitación del Nuevo Mundo, lo que conduce a una nueva evaluación de las interpretaciones anteriores de esta práctica, sobre todo en lo que respecta a sus orígenes y su extensión geográfica.

Referencia bibliográfica:

Strauss A, Oliveira RE, Bernardo DV, Salazar-García DC, Talamo S, Jaouen K, et al. (2015). “The Oldest Case of Decapitation in the New World (Lapa do Santo, East-Central Brazil)”. PLOS ONE 10(9): e0137456.DOI: 10.1371/journal. pone.0137456

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