El mantero es parte de una red global de falsificaciones

El público quiere lujo a precio de ganga. Esa es una de las motivaciones que anima el pujante mercado de la venta ambulante ilegal. Es una conclusión que hace tiempo que tienen clara los policías encargados de luchar contra los delitos de falsificación de productos de marca que acaban expuestos en mantas sobre el suelo de las principales ciudades turísticas del Mediterráneo. No es ni más ni menos que oferta y demanda y su bucle infinito…

Por Enrique Figueredo

Como el mercado goza de buena salud, se ha fortalecido una importante maquinaria industrial y comercial que comprende desde transporte marítimo de mercancías desde el Lejano Oriente y bases logísticas y polígonos comerciales de gran capacidad hasta el último escalón de una esquina soleada de un polo turístico de una gran ciudad.

Barcelona ha vivido este verano un espectacular crecimiento de la venta ambulante ilegal. El Ayuntamiento dice con acierto que se trata de un fenómeno global que se da en la ribera norte mediterránea. Se ven grupos de manteros en epicentros del lujo, como la ciudad francesa de Cannes, u en otros más relacionados con una cultura más popular como Nápoles. Ciudades como Palma de Mallorca o el mismo Madrid no están a salvo de esta práctica ilegal. Sin embargo, la intensidad con se ha manifestado en Barcelona parece tener origen en el propio éxito turístico de la capital catalana, por un lado, y en una cierta relajación habida al principio del verano durante la que se bajó la presión policial en la calle. Al volver la vigilancia de la Guardia Urbana con intensidad parece haber remitido en cierto grado la actividad mantera.

Los artículos resultan atractivos por su precio sin competencia. Una clientela sin miramientos no deja de crecer. Ha habido voces, como la del líder socialista en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, que ya han pedido que se empiece a multar a los compradores. Mientras se estudian diferentes opciones, el mantero, el último estadio de una potente industria de la falsificación, sigue con su quehacer diario. Como otras miles de veces acudirá en tren hasta el polígono comercial que está entre Sant Adrià de Besòs y Badalona. Allí hará acopio de mercancía.

Los que llegan a ese espacio del Barcelonés Nord, en el que la mayoría de rótulos están en chino, lo hacen sin llamar mucho la atención. Furgonetas y coches de alta gama comparten sus calles impersonales y casi iguales unas a otras. Los manteros suelen acudir solos y nunca en grupos de más de dos o tres. Como por arte de magia entran en alguna de las naves sin nada en las manos, a veces con el esqueleto de un carrito de la compra, y salen con sus mantas -siempre opacas- cargadas hasta los topes. Por supuesto, nadie habla de mercancía falsificada. La que se exhibe en los escaparates no lo es. Pero las piezas salen de algún sitio y los manteros acuden allí día a día.

Una vez cargado con el pedido, se van de allí en trenes de Rodalies desde la estación de Sant Adrià a decenas de localidades diferentes. Antes, los mayoristas dejaban la mercancía en depósito y los vendedores liquidaban al final del día, la semana o el mes. Pero las constantes incautaciones de material por la policía hizo que esa relación entre suministrador y mantero cambiara. El vendedor ambulante es ahora propietario de sus bultos. Eso explica en parte la creciente resistencia que ofrecen a los agentes en el momento de darse una identificación callejera o una inspección de material. Suelen salir corriendo, pero ahora hay un grupo que se resiste y hasta se enfrenta.

Según los estudios policiales, la inmensa mayoría de los artículos falsificados llegan de China y muy secundariamente de otros países como Turquía y Marruecos. Existe otro foco, referido al textil, tanto en prendas de marca como en camisetas deportivas, que son las falsificaciones que llegan desde talleres en Portugal. Se trata de falsificaciones de mucha mayor calidad que las chinas. Su impacto es menor porque actualmente la estrella de la venta ilegal son los bolsos de marcas de lujo, unas zapatillas deportivas de la marca Nike y gafas de sol.

Esos artículos acaban en las aceras de muchas ciudades como en las de Barcelona. Se calcula que el 85% de la mercancía falsificada que llega a España, y a la capital catalana en la misma proporción, lo hace por vía marítima. El resto lo hace por vía aérea a través de El Prat y, sobre todo, Barajas. En lo referido a las rutas marítimas, los puertos de Algeciras, Valencia y Barcelona son los que reciben el mayor número de contenedores. Es una cantidad de toneladas inabarcables y difícilmente detectables.

En el caso de Barcelona, son entre 1.500 y 2.000 contenedores los que salen diariamente de esas instalaciones portuarias. Esas mercancías se distribuyen a otros puntos por carretera o vía férrea. Llegan a plataformas logísticas o grandes naves donde se reparten en camiones y furgonetas más pequeñas para que acudan a polígonos comerciales como el de Sant Adrià y Badalona.

La Guardia Civil y Vigilancia Aduanera son los cuerpos que se encargan del control y supervisión de las mercancías. De esos 1.500 o 2.000 contenedores diarios, solo unos 50 pueden someterse a inspección. Dichos controles se llevan a cabo mediante tres procedimientos. La revisión documental, la de la mercancía físicamente o la del paso del contenedor por un potente y gigantesco escáner. La mercancía falsa va camuflada en contenedores con mercancía legal rodeándola. “Recientemente se descubrió un contenedor que contenía mamparas para duchas. Esa era la única mercancía declarada. Y había mamparas, pero también 4.200 pares de zapatillas de deporte Converse falsas. El contenedor venía, cómo no, de China”, explica un veterano guardia civil.

En ocasiones, se pide a los responsables del envío que abran un pasillo en la carga del contenedor para poder acceder hasta su corazón y allí se toman muestras que permitan verificar el contenido. Si se trata de productos naturales como frutas o pescado se toman unos tipos determinados de muestras y si se trata de manufacturas, otras. En ambos casos se trata de verificar la licitud de la carga. Unas prendas pueden tener la plena apariencia de un modelo y marca concreta de un producto pero un rápido análisis hace que pueda descartarse su origen legal. De esas labores técnicas de análisis se encarga una empresa contratada para tal efecto, que se ayuda en ocasiones de peritos de las marcas.

Aparte de las gafas, las zapatillas deportivas y los bolsos, existe un cuarto producto cuya copia ilegal crece día a día. Se trata de las cajetillas de tabaco falsificadas. Sus circuitos de distribución y venta no están tan estudiados. Los expertos confirman que es un fenómeno en aumento.

El material que llega a Barcelona, al igual que a los otros puntos de entrada, puede presentarse de dos maneras principales. Una de ellas es en la forma de un artículo perfectamente acabado y listo para la venta. La otra modalidad es aquella en la que la mercancía llega desprovista de los ornamentos y etiquetas características de la marca que se está copiando. De este modo, el artículo debe completarse en un pequeño taller improvisado y discreto. “Hemos encontrado maquinas de coser y cortadoras láser de última generación en pisos donde vivían tres o cuatro personas dedicadas a ello”, explica el inspector de la Policía Nacional Mariano Segura, del grupo de delitos contra la propiedad industrial e intelectual de la Jefatura de Catalunya.

Los pequeños talleres que completan las prendas y abastecen a parte del colectivo de manteros que venden en la ciudad de Barcelona y en otras localidades de la costa catalana son objeto de diferentes investigaciones policiales actualmente en marcha.

grupo-manteros-ayer-frente-sede-del-ayuntamiento-1441744587733

El Ayuntamiento de Barcelona verá mañana en comisión la problemática de los manteros después de que los grupos de CiU y el Partido Popular forzaran su convocatoria, a la vez que solicitaron que fuera la propia alcaldesa, Ada Colau, quien diera respuesta a las preguntas de los grupos en calidad de responsable máxima del área de seguridad. En el momento en que se realizó la petición, la expansión de la venta ambulante ilegal se encontraba en un punto álgido y antes de que se produjeran los apedreamientos ocurridos en la plaza Catalunya el pasado día 3 en que cuatro guardias urbanos y una viandante resultaron heridos. Por el momento, el Ayuntamiento ha mantenido un doble nivel de actuación. Una ha sido la de la búsqueda de una salida consensuada con el colectivo de manteros que permita algún tipo de inserción laboral. La otra línea de trabajo en paralelo ha sido la policial que, inevitablemente, se ha endurecido después de las pedradas de plaza Catalunya. De hecho, los miembros de los antidisturbios de la Guardia Urbana llevan desde entonces cámaras de vídeo para grabar cualquier intervención en que se produzca una situación de riesgo, entre la que se incluye un choque con manteros. El martes, precisamente, se reunirán representantes sindicales y de la dirección de la policía local barcelonesa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s